Verde
Hoy es un día
especial en la oficina,
ya no importan las
horas ni el día.
Hoy no me siento
preso en la jaula de cristal,
ya se que hoy nada
acabará mal.
He conocido al ser
más bello del mundo
y me ha hecho sentir
todo, en apenas un segundo.
Algo tan profundo,
tan hondo en mí que sé que no confundo,
era algo más que todo
lo que había visto, sin duda.
En el camino a la
perdición diaria la he conocido.
Era la única, la
razón de mi momentáneo delirio.
¿Es real? Me pregunto
ahora, tan lejos, tan cerca.
El cielo ha bajado
para dejarme un regalo en la tierra.
Esa pequeña
florecilla que me vuelve loco,
creciendo en el
asfalto, entre grises y negros
necesitada de un
manto de cariños etereos,
tan frágil como
verde, tan grandiosa como pocos.
Pero la dejé ahí, y
me llevé su recuerdo,
su mensaje claro:
“Hazlo, se puede”.
Y ahí quedó, entre
tanto negro el verde
y un juramento de
ser, para siempre.
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