Viajero, anhelo de mis sueños,
dime tú que has vivido,
dime tú, que has sentido el mundo
¿De qué color es el mar?
Azul esperanza.
¿Y la tierra?
Marrón esperanza.
¿Y los bosques?
Verde esperanza.
Viajero, ¿acaso todo es esperanza?
¡Hasta el hombre es negro esperanza!,
pero en eso se queda.
¿Y has visto el mundo del hombre?
Tú, que has volado dime, ¿hay fronteras?
Ni una, solo en la mente.
Tú, que has navegado,
a qué saben las olas, ¿a desesperana?
No. Saben a sal, y a pura libertad.
Y tú, que has andado, ¿hay caminos por los que deambular?
¿O hay señales y flechas en el sendero que no se pueden saltar?
Toda senda está abierta desde donde necesites, hacia donde quieras.
¡Que gran vida viajero!
Pero, ¿no te sientes solo?
es hora de morir, y nadie te llora.
¡Imposible sentirme solo con lo que he visto!
y lo que he vivido me hace compañía.
Viviré en el corazón de todos los que conocí.
Quien escuchó mi historia, me ayuda a no morir,
y se que el mundo entero, respirará por mi.
¿Qué hice en vida?
Todo lo que quise y necesité,
con un hogar que es el mundo
y por techo las estrellas.
Y ahora me voy tranquilo
sabiendo que hice bien,
dejé un lugar mejor, esperanza sembré.
Y andube, cuando todo alrededor era correr.
Y no se te ocurra decir
que nadie llora por mi.
Porque mira,
ahora, empieza a llover.
-Ars longa, vita brevis.-
Hipócrates.
dime tú que has vivido,
dime tú, que has sentido el mundo
¿De qué color es el mar?
Azul esperanza.
¿Y la tierra?
Marrón esperanza.
¿Y los bosques?
Verde esperanza.
Viajero, ¿acaso todo es esperanza?
¡Hasta el hombre es negro esperanza!,
pero en eso se queda.
¿Y has visto el mundo del hombre?
Tú, que has volado dime, ¿hay fronteras?
Ni una, solo en la mente.
Tú, que has navegado,
a qué saben las olas, ¿a desesperana?
No. Saben a sal, y a pura libertad.
Y tú, que has andado, ¿hay caminos por los que deambular?
¿O hay señales y flechas en el sendero que no se pueden saltar?
Toda senda está abierta desde donde necesites, hacia donde quieras.
¡Que gran vida viajero!
Pero, ¿no te sientes solo?
es hora de morir, y nadie te llora.
¡Imposible sentirme solo con lo que he visto!
y lo que he vivido me hace compañía.
Viviré en el corazón de todos los que conocí.
Quien escuchó mi historia, me ayuda a no morir,
y se que el mundo entero, respirará por mi.
¿Qué hice en vida?
Todo lo que quise y necesité,
con un hogar que es el mundo
y por techo las estrellas.
Y ahora me voy tranquilo
sabiendo que hice bien,
dejé un lugar mejor, esperanza sembré.
Y andube, cuando todo alrededor era correr.
Y no se te ocurra decir
que nadie llora por mi.
Porque mira,
ahora, empieza a llover.
-Ars longa, vita brevis.-
Hipócrates.
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