No puedo respirar.
Me falta el aire.
No puedo respirar colonias, ni marcas, ni modas.
No puedo respirar ni camisas, ni pantalones, ni zapatos, y mucho menos maquillaje.
No puedo respirar el aire. Bueno, está contaminado, así que diré: los coches, las fábricas y las personas no me dejan respirar.
Me sobran las tonterías, y me faltan tantas cosas... personas, sueños o libertad.
No puedo respirar ni política, ni noticias ni sangre.
No puedo respirar fama ni poder, y sobre todo, no puedo respirar dinero.
Y en definitiva, no puedo respirarme.
Me falta el aire, y no lo voy a encontrar aquí.
Y lo he intentado.
He intentado respirar en la universidad, rodeado de gente o en la carretera.
He intentado respirar conocimientos, amigos y letras.
Pero de poco ha servido.
Quizá sean suficientes esas ínfimas dosis de oxigeno para quien no se mueva. Pero necesito más, o por lo menos, necesito ensanchar mis pulmones, para que un día, pueda vivir de eso.
He intentado respirar viajado, pensando o imaginando.
He intentado respirar música, tinta y gasolina.
He intentado respirar en un escenario, bajo las estrellas e incluso del cuerpo de una mujer.
Lo he intentado y no puedo.
No encuentro aire suficiente para el movimiento de mi corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario